En un pequeño polígono industrial al este de la ciudad de Dorsten, en el extremo norte de la cuenca del Ruhr, se encuentra uno de los 13 centros de producción de Coca-Cola Europacific Partners Deutschland (CCEP DE). En este centro se llenan, envasan y distribuyen diariamente millones de botellas y latas. Aquí operan, entre otras, tres líneas de envases PET no retornables y dos líneas de latas de alto rendimiento de Krones y lo hacen en régimen de tres turnos para poder procesar de manera fiable la gran cantidad de pedidos que llegan.
Precisamente por esto sería catastrófico que dejara de funcionar una pieza dentro de este circuito porque la consecuencia de cualquier fallo sería la parada de la línea y, por consiguiente, una interrupción de la producción, lo que saldría muy caro. Por eso, esperar una pieza de repuesto puede convertirse rápidamente en un evento muy costoso. “Recientemente nos pasó que la embaladora de una de nuestras líneas de latas se paró porque se rompió una pequeña pieza de plástico, un dispositivo de soporte para una cuchilla”, recuerda Maik Becker, Ingeniero de Tecnología Operativa en CCEP DE en Dorsten. Becker es el encargado del asesoramiento, desarrollo y seguridad de los sistemas de control y monitorización de las plantas de producción.











