Que la cerveza presente bajos niveles de oxígeno es la prueba de calidad de cualquier cervecería. Para conseguirlo, se adoptan varias medidas entre las que se encuentran evacuar las botellas de vidrio antes de llenarlas. Hasta ahora, esta tarea la realizaban principalmente bombas de vacío de anillo hidráulico. No obstante, las variantes de compresión en seco son mucho más eficientes porque reducen la demanda eléctrica en un 25 por ciento y la demanda de agua prácticamente a cero. Esta tecnología lleva mucho tiempo asentada en otros sectores de la industria alimentaria. Entonces, ¿por qué no utilizarla también en el llenado de cerveza? El problema radica en los diminutos restos de cerveza que permanecen en la válvula después del llenado. Cuando se evacúa la botella siguiente, estos restos son aspirados hacia la bomba. Las bombas de anillo hidráulico toleran relativamente bien este tipo de contaminación, no así sus equivalentes de compresión en seco, que no la soportan en absoluto. Durante mucho tiempo no fue posible solucionar este problema. A principios del siglo XXI, Krones también intentó solucionarlo sin éxito. Pero como los ingenieros nunca apartan de su mente un problema sin resolver, las bombas siguieron evolucionando y, como el tema de ahorrar agua se convirtió en algo fundamental, Krones retomó el tema. Y esta vez con éxito.











